1889 iba a ser un año importante para París, se
conmemoraba el primer centenario de la Revolución Francesa y se celebraba la
Exposición Universal. Para esta Expo se planteó el reto de construir sobre el
Campo de Marte un edificio de hierro de grandes dimensiones, 125 metros de lado
y 300 metros de alto. Entre los 107 proyectos presentados, fue elegido el
promovido por Gustave Eiffel, con Maurice Koechlin y Emile Nouguier como
ingenieros, y Stephen Sauvestre como arquitecto.
Nada más comenzar las obras, el 14 de febrero de 1887, la polémica estaba en la calle. El gremio de los artistas fue uno de los que no aprobaba esta construcción. Alejandro Dumas hijo, Charles Garnier, Guy de Maupassant, estaban entre estos. Estaban indignados pensando que la torre, "inútil y monstruosa" sería una amenaza contra la belleza de París, hasta ese momento intacta. También los propios vecinos rechazaban este proyecto, definiéndolo igualmente como "el monstruo de hierro". Eiffel respondió a estas protestas en una entrevista concedida a un periódico. Comenzó diciendo: "Creo, por mi parte, que la torre tendrá su belleza propia..."
Gustave Eiffel, consciente de que la obra que había creado tenía la sentencia puesta antes de nacer, le buscó una utilidad científica, permitiendo que se usara como laboratorio y como observatorio en los que se pudieran llevar a cabo experimentos. En 1898, se realizaron los primeros intentos de telegrafía entre la Torre Eiffel y el Panteón (4 km). Y al año siguiente, las ondas atravesaron por primera vez el Canal. Sin darse un descanso, Eiffel no cesó en su intento de conseguir que la torre no fuera desmontada. Pero el tiempo se agotaba y nada era favorable para salvarla.
Nada más comenzar las obras, el 14 de febrero de 1887, la polémica estaba en la calle. El gremio de los artistas fue uno de los que no aprobaba esta construcción. Alejandro Dumas hijo, Charles Garnier, Guy de Maupassant, estaban entre estos. Estaban indignados pensando que la torre, "inútil y monstruosa" sería una amenaza contra la belleza de París, hasta ese momento intacta. También los propios vecinos rechazaban este proyecto, definiéndolo igualmente como "el monstruo de hierro". Eiffel respondió a estas protestas en una entrevista concedida a un periódico. Comenzó diciendo: "Creo, por mi parte, que la torre tendrá su belleza propia..."
A pesar de los contratiempos habidos, la gran estructura
de hierro se levantó, pero con fecha de caducidad. El gobierno francés acordó
que la torre sería desmontada pasados 20 años y así todo el mundo quedaba contento. El domingo 31 de marzo de 1889 a las 13:30h, Gustave
Eiffel hizo los honores para la inauguración de la torre más alta del mundo, en
aquella época. Junto a las personalidades que le acompañaron, tuvieron que
subir 1.710 escalones para llegar a la cima, donde desplegó la bandera francesa
que fue saludada con 21 cañonazos.
La Expo abría sus puertas al público el 6 de mayo de
1889 y días más tarde, el 15 de mayo, la torre estaba preparada para ser
visitada. La mala fama que había tenido durante la construcción, se fue transformando
en un éxito gracias a la opinión de los visitantes. Desde los primeros días y a
pesar de que los ascensores aún no funcionaban, el 26 de
mayo, casi 29.000 personas subieron a la cima a pie.
Gustave Eiffel, consciente de que la obra que había creado tenía la sentencia puesta antes de nacer, le buscó una utilidad científica, permitiendo que se usara como laboratorio y como observatorio en los que se pudieran llevar a cabo experimentos. En 1898, se realizaron los primeros intentos de telegrafía entre la Torre Eiffel y el Panteón (4 km). Y al año siguiente, las ondas atravesaron por primera vez el Canal. Sin darse un descanso, Eiffel no cesó en su intento de conseguir que la torre no fuera desmontada. Pero el tiempo se agotaba y nada era favorable para salvarla.
1903
fue una fecha decisiva para el destino de la torre. El capitán Ferrié, quiso
establecer una red telegráfica sin hilo, pero no obtuvo apoyo oficial porque el
experimento no parecía fiable. Eiffel aprovechó esta ocasión para proponer al
capitán el uso de la torre, permitiéndole colocar una antena en la cumbre y
además aportando la necesaria financiación. Esta operación permitió una
transmisión y recepción a 400 km de distancia; todo un éxito que despertó el
interés de las autoridades civiles y militares.
Afortunadamente, como consecuencia de este experimento la torre fue indultada,
en principio por setenta años más, y pasaría a convertirse en la gran atracción
turística de la época, hasta nuestros días.
Durante el comienzo de la Primera Guerra Mundial, en
1914, la Torre Eiffel jugó un papel importante en la Batalla del Marne. Gracias
a la antena colocada en su cima, se captó una transmisión de la radio alemana,
que por error no estaba codificada y en la que se decía que el ejército
alemán estaba impedido por el agotamiento de sus tropas. Esta información
permitió al gobernador militar de París, el General Gallieni, organizar un
ataque victorioso. También fueron interceptados mensajes enviados por espías,
siendo éstos desenmascarados, como fue el caso de la famosa Mata Hari.
Tras la guerra, la Torre evolucionó al ritmo del
progreso. Primero aparecieron las emisiones radiofónicas musicales, después las
noticias habladas, para llegar a los inicios de la televisión en 1935. En la
rue de Grenelle se creó un estudio de televisión y el transmisor de la torre
comenzó a funcionar. En la Segunda Guerra Mundial, con la ocupación alemana de
Francia, la Torre fue usada por los alemanes para comunicarse con las tropas. Instalaron
un emisor de televisión, el único que emitió para toda Europa durante la guerra
y destinado principalmente a los soldados heridos que estaban hospitalizados.
La Torre Eiffel y la Pasarela Debilly
En agosto de 1944, último
mes del dominio nazi en la capital, Hitler
ordenó a su gobernador militar en París, Dietrich von Choltitz, dinamitar toda la ciudad. Por suerte, Choltitz
desobedeció esta orden, en la que tal vez pudo influir el hecho de ser descendiente de franceses. Años más tarde, su actuación fue aplaudida como "el salvador de
París". Pero según versiones de resistentes franceses, Choltitz, siempre
fue fiel a Hitler y únicamente tomó esta decisión porque sabía que la batalla
por París estaba perdida, y quería evitar represalias de los franceses contra
sus hombres. El caso es que la catástrofe no ocurrió y la Torre Eiffel se
mantuvo en pie.
En los años 60, el turismo internacional comenzó a
crecer, influyendo de manera positiva en la Torre Eiffel, que vio como crecía
de manera vertiginosa el número de visitantes. Una torre que
nos deja boquiabiertos cuando la vemos por primera vez y cuando cruzamos por debajo
de ella, y a medida que la vamos dejando atrás, uno no puede resistir la tentación
de volverse y contemplarla de nuevo.
Quiero terminar con un pequeño texto de Roland
Barthes de 1964. Tras reconocer el éxito de la Torre Eiffel, muchas de las críticas
negativas que tuvo fueron desapareciendo.
"Mirada, objeto, símbolo, la torre es todo
lo que el hombre pone en ella, y ese todo es infinito. Espectáculo mirado y que
mira, edificio inútil e irreemplazable, mundo familiar y símbolo heroico, testigo
de un siglo y monumento siempre nuevo, objeto inimitable y reproducido sin
cesar, es el signo puro, abierto a todos los tiempos, a todas las imágenes y a
todos los sentidos, la metáfora sin freno; a través de la torre, los hombres
ejercen esta gran función de la imaginación, que es su libertad; pues ninguna
historia, por melancólica que sea, no ha podido jamás superarla".
Panorámica tomada desde el Dominio de Saint Cloud
Hola Belén, si que es bonito tu blog. Solo le eche un vistazo, pues es tarde y a estas horas no quiero ponerme mucho con este aparato, pues hace tiempo descubrí que me producía desvelo, pero aun así he leído alguna entrada. Bien redactado y excelentes fotos...... y no es un cumplido. También visite los enlaces 2 y 3, con la plantilla de limones ( tu tierra ). Sigue con ello, se ve mucha dedicación, trabajo y nos prestas tus conocimientos.... que desde una bitácora amiga se ven con mas interés. No me atrevo a poner punto y aparte, no sea que al pulsar INTRO me mande el mensaje sin terminar. Bueno no te digo adiós, si no hasta pronto (te voy a añadir a mis favoritos, para tenerte mas a la mano).
ResponderEliminarFELICIDADES, buen trabajo.
Gracias Mari Nieves por tu comentario. El hecho de que haya personas que se tomen la molestia de ver mi trabajo y que además me den su opinión, es gratificante para mí. Me hacen feliz y me animan a seguir adelante. Hasta pronto.
ResponderEliminarPreciosa la torre eiffel. Acabo de llegar por aquí y ando inspeccionando las entradas, muy chulo el blog!
ResponderEliminarDisculpa tanto retraso Kaizen, pero se me pasó por alto tu comentario. Siempre es un placer saber que hay personas interesadas en mi blog. ¡Muchas gracias!
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